Este es mi trabajo, de el libro : "Antología poética del siglo de oro"
Letra R.
Lázaro en el tratado tercero tuvo un amo. Este fue el escudero. Dicha persona se la encontró cuando Lázaro, después de estar clérigo, pasó unos días en la calle, mendigando. Cuando Lázaro le vio pensó que sería una persona rica y honrada. Pasó unos días con él. Su casa no era como Lázaro creía, era una casa pequeña y sin muebles. de comida había una gran escasez, por lo que Lázaro tenía que buscar su propia comida. Parte de la comida que obtenía se la daba al escudero, porque sentía pena por el.
Cuando el casero paso a cobrar el alquiler, el escudero huyó por no tener dinero con que pagarle. Lázaro quedó solo y sin amo otra vez.
Durante la estancia de Lázaro con el escudero, Lázaro tuvo de que comer gracias a unas vecinas, que le daban a cambio de favores sexuales. Pero si hubiera sido el escudero el que hubiera tenido que buscar la comido, Lázaro ya habría muerto de hambre.
El escudero me parece buena persona, que intenta mantener a Lázaro, pero al no tener nada que darlo, no puede. En ese sentido sería buena persona, pero también tiene sus contras. El escudero es un mentiroso, a mi parecer.
-Me parece así porque la imagen que quiere dar es de alguien que tiene un cargo más alto, que esta en un estamento más elevado del que en realidad está él. Por eso, cuando Lázaro le ve, acepta servirle, porque piensa que le dará bien de comer.
-El escudero, es pobre, no tiene nada de comer para él, entonces ¿Por que decide hacerse cargo de Lázaro, y mantenerle? Si no tiene nada que llevarse a la boca, menos tendrá para Lázaro. Seguramente, decidió hacerse cargo de este para que buscara, y le diera que comer. Seguramente, para que la gente no le viera pidiendo ¡Qué todo sea por su honra!
-Lo de su honra es también un punto que hay que tratar porque igual, que, según, reo, él ni siquiera hacía esfuerzo de buscar comida, simplemente, porque la gente no le viera que no tenia ni para comer, el escudero vivía antes en otra ciudad, pero se marcho de ella, por el mero hecho de que, el saludo se dividía en clase alta, y clase baja. Él al estar en clase baja, no quería que se le viera, que era de clase baja. otra vez, ¡Qué todo sea por su honra!
Este personaje, es el mas discutido del libro en España. Y claramente yo estaría del lado de los que piensan que el escudero es un mentiroso y un orgulloso. Hoy en día este pensamiento se sigue teniendo en España por
que a parte de haber gente que intenta aparentar lo que no es, los españoles, en general, somos unos orgullosos.


Su familia siempre ha sido muy pobre, nuca había tenido algún poder. Siempre, sometidos bajo la voluntad de la nobleza, todos sus antepasados se han dedicado toda su vida a trabajar, dando todo su esfuerzo posible. En eso se basaron sus vidas: en trabajar todo el tiempo bajo unas normas ¿Para qué? para poder vivir y alimentar a su familia. Solo eran unos simples campesinos y lo seguirían siendo siempre. No aspiraban a nada más, no tenían la oportunidad de llegar a algo más. Eran unos simples plebeyos. Sancho le encomendó una tarea a su hijo.
-Ve a por el arado, que está en la parte trasera y dirígete a arar los terrenos de nuestro señor.
-De acuerdo, padre.
Sancho se dirigió a la parte trasera de donde vivían y cogió el arado. Se dirigió a los terrenos de su señor y se puso a arar. Terminó pronto, realizó su trabajo con ligereza. Él no se podía ir hasta que el señor se lo dijera por lo que se quedó sentado, dibujando con un palo en la arena.
El señor llegó, se le quedó mirando como, como a su dibujo. después le entregó un saco con arroz y le alabó por su dibujo.
Se fue a casa y el día transcurrió de los más normal, trabajando, a ratos descansando en casa, pero sin sus padres. Ellos trabajaban el doble. al día siguiente Sancho fue a trabajar y , al terminar su trabajo, el señor le ordenó que se quedara en sus dominios por esa noche. cuando llegó a su castillo, le explicó que quería que le hiciera un cuadro para su capilla.

No es por ser modesto, pero yo no tengo manos de artista, o al menos eso es lo que recuerdo, ¿O lo que no recuerdo? quizás esto ha ocurrido por la mente tan negra como un pozo oscuro sin fondo que tengo.
-¿Quisiera saber qué es lo que ocurre?
-Lo siento señor, pero ha tenido una pérdida de memoria muy grave.
-Pero ¿La voy a recuperar?
-Eso venia a decirle, mucho me temo que no.
No encontraba la razón del estar allí, pero empezaba a pensar que era una rotura de algún hueso . Esta noticia me ha supuesto un cambio de vida, o al menos no para i. Por lo que me habían contado, me había traído mi hija ¡Tenia una niña! Salí de la habitación para recorrer los aburridos pasillos del hospital. Las paredes blancas y los suelos de mármol blanco también, sera por la tranquilidad y relajación que produce. El suelo tenía unas lineas de colores, las puertas de madera blanca, y cada una de ellas numerada, había dispensadores de desinfección por todas partes. Yo tenia que salir de allí. Por suerte el medico me anuncio que ya me podía marchar. Me llevaron a mi casa en ambulancia. estaba allí una mujer.
-¡Papa!
-¿Hola?¿Quien eres?¿Mi hija?
-Claro, papa.
-Me la esperaba mas pequeña.
-La tía Rosa me dijo que se pasaría dentro de muy poco tiempo. ¿Quieres que vayamos al museo? Es tu sitio favorito.
-Si es mi sitio favorito, pues vallamos.
Nos metimos en el coche recorriendo las calles de Madrid, hasta que llegamos a un museo. En el cartel podía Museo del Prado. Estuvimos mirando bastantes cuadros. Una gran mayoría por un tal J.Sanchez. Me gustaban bastante los cuadros de ese tipo. Tenia las ideas claras de lo que quería expresar. Llegamos hasta un cuadro que me maravillo. En el estaba un soldado leyendo un periódico, dicho cuadro también de J.Sanchez. Me encanto lo que pude deducir de el. Tenia todo el tiempo del mundo para volver aquí a verlo, y, eso hice. Cada día visitaba el museo. Ya se me quedo grabado el camino de ida. Ese cuadro era mi gran pasión.
Una tarde de domingo, estuve en casa de mi hija, ella me contaba muchas anécdotas de nuestra vida.
-Te gustan mucho los cuadros de J.Sanchez ¿Verdad?
-Me fascinan.
-Es un gran tipo.
-¿Le conoces? No me lo puedo creer, ¿Y no me lo habías contado?
-Si que le conozco, lo tengo delante.
No me lo podía creer ¡Era yo! Jose Luis Sanchez, por eso me sentía tan compenetrado con el y sus cuadros, porque yo mismo los pinte. Yo mismo exprese todo eso. Y sobre todo, fui yo el que pinto ese cuadro que tanto me maravillaba.